Cuando es los 80 escuché por primera vez de la película Nekromantik (Buttgerei, 1987), nunca pensé llegaría el día en que como maestro la viera junto a un grupo de estudiantes. Después de todo por aquellos años verla significaba un triunfo, pues a diferencia de ahora cuando las tecnologías facilitan el acceso a películas que pasan por la censura, solo si se tenía algún conocido en la UNAM o viajaba al DF para darse una vuelta por Tepito, es que la podía ver.Total que llegamos ahora y gracias a las facilidades del internet hemos podido ver una cinta que para algunos es de culto, pues la extraña, enrarecida, fílica y retorcida forma de entender un amor, ha hecho de esta cinta una obra clave para comprender las fronteras de lo permisible y las licencias que algunos directores se pueden tomar para recrear la enfermisa pasión que tiene una pareja por el sexo junto y con los cadáveres.
Sin duda una cinta que explora en las zonas más oscuras del alma humana, con los problemas propios de un producto de bajo presupuesto, pero que posibilita acercarse a una de las parafilias más enfermizas del ser humano: la necrofilia.
A partir de aquí y como para documentar lo que pudimos reconocer en la mencionada cinta, quiero que busquen en internet información sobre ella y que cada uno de ustedes haga un estracto de lo que pueda ser el signo característico de una cinta como esta.

